Magritte


Admitamos que es una idea difícil concebir que lo posible o lo imposible está dado por nuestro pensar.

Rodolfo Moguillansky

SEAMOS REALISTAS, PENSEMOS LO IMPOSIBLE

1-Este animal no existe.

Relata un viejo y conocido cuento que un señor va a un zoológico por primera vez en su vida y al transitarlo va viendo, con creciente asombro, distintos animales. Sigue el cuento narrando que, a poco pasar la entrada del zoológico, este hombre ve la jaula de los monos y se maravilla con la destreza que tienen los monitos, camina unos pasos, y se presenta ante él  un majestuoso león, un poco más allá lo asombra un elefante, más tarde queda estuporoso con el interminable cuello de la jirafa, un tiempo después se horroriza con la fealdad del rinoceronte, hasta que llega a un estanque y asoma su cabeza un enorme hipopótamo y este hombre conmocionado, al borde del ataque de nervios, desbordado con su capacidad de asombrarse, exclama: “este animal no existe”.

2-¿Qué es lo que existe y qué es  lo que no existe?

¿Qué es lo posible y qué es lo imposible?

¿Posible e imposible son categorías naturales, o son parafraseando a Leonardo “cosa mentale”? Solemos decir que es imposible lo que viola, o no es posible explicar con las llamadas “leyes naturales” y confundimos al afirmarlo los límites de nuestro imaginar con “la realidad”.

Recordemos que la tradición filosófica occidental ha incorporado dentro de nuestro modo de pensar, luego de las enseñanzas que nos vienen desde la reflexión en torno a “la caverna de Platón”, que sólo accedemos a las apariencias del mundo en que vivimos, no al mundo en sí; solo vemos las sombras del objeto, no el objeto mismo. Para decirlo en un lenguaje más formal digamos que accedemos al fenómeno y no al noúmeno. Esta concepción se profundizó con Kant cuando nos enseña que la cosa en si es incognoscible.

3- Lo que no nos cabe en la cabeza lo solemos declarar inexistente o inmundo.

Sin embargo, pese a Platón y sus disquisiciones sobre la caverna, admitamos que es una idea difícil concebir que lo posible o lo imposible está dado por nuestro pensar. Por un lado no nos es fácil distinguir entre lo que puede idear nuestra pacata y precaria capacidad de pensar e imaginar y lo que existe en el mundo. Es una experiencia corriente que, casi sin dudarlo, solemos afirmar que lo que no nos cabe en la cabeza es inexistente o inmundo.

Pensemos  ¿en base a qué categorías el señor de nuestro cuento que va al zoológico declara al hipopótamo un animal inexistente? Es inexistente en tanto “no le cabe en su imaginación que tamaña criatura exista”.  Lo imposible entonces es lo que no cabe en la representación mental en ese momento y es necesario, para que exista, hacer una operación agregada en la imaginación para que cambie la significación que se tiene hasta ese momento, para que esto que no tenía lugar en la mente lo adquiera.

Más adelante mostraré el papel que han tenido y tienen personas como Magritte para que esto se produzca.

4- la categoría de lo imposible... sirvió de pretexto para subrayar que lo posible es el único objeto de constantes investigaciones

Georges Bataille, el gran teórico de lo imposible, en el prefacio a su imprescindible texto Lo imposible dice: “El realismo me da la impresión de un error. Sólo la violencia escapa al sentimiento de pobreza de esas experiencias realistas; la muerte y el deseo son los únicos que poseen la fuerza que oprime, que corta la respiración; sólo el exceso del deseo y el de la muerte permiten alcanzar la verdad”

Más tarde, Bataille, en sus comentarios finales de “Lo imposible” afirma que “la categoría de lo imposible... sirvió de pretexto para subrayar que lo posible es el único objeto de constantes investigaciones. En verdad, la sabiduría y la reflexión se desviaron de lo imposible.

“Lo esencial es vivir y lo imposible está directamente ligado con la muerte. Sólo cuando está abocado a un destino trágico un hombre llega a escoger lo imposible... Lo imposible es un desorden, una aberración... que trae la desesperanza y la pasión.”

5-Seamos realistas, pensemos lo imposible

Las calles de Paris se poblaron de graffitis en mayo de 1968 al son del espíritu libertario del movimiento que allí  se había generado,

Recordemos que en el Quartier Latin Daniel Cohn Bendit y su gente, ubicaron  con claridad  donde radicaba la dificultad: si querían armar una nueva sociedad, un primer paso era poder imaginarla. Consitentemente con esta idea  escribían en las paredes de París la imaginación al poder.

Si el problema estaba en imaginar, imaginar nuevos modos de relación, imaginar otro mundo posible, la   cuestión era apuntar a las imposibilidades que tenemos para pensar un mundo distinto en el que vivimos y entonces decían  seamos realistas, pensemos lo imposible.

6-El surrealismo: Es tan bello... como el encuentro fortuito de una máquina de coser y un paraguas sobre una mesa de disección

El surrealismo fue uno de los más lúcidos intentos de pensar y representar lo que era difícil  o imposible de imaginar.

Breton en su Manifeste du surrealisme (Manifiesto del Surrealismo) de 1924, planteaba como objetivo liberarse de todo tipo de represión: social, política, psicológica y sexual.

En teoría, la transgresión que los surrealistas hacían de las normas burguesas establecidas, transgresión que provenía de las prácticas dadaístas resultantes del desencanto que siguió a la primera guerra mundial, permitía expresar de manera espontánea cualquier deseo reprimido  o cualquier apetencia. Con el surrealismo, advino el deseo de integrar opuestos, intentando alcanzar esta falta de contradicción que Freud postulaba en Lo inconsciente; proponían para ello una nueva representación de la realidad, que visualizaban como una múltiple Gesamtkunstwerk (obra de arte total). Un buen modo de ejemplificar esta perspectiva se evidencia en la “canonización” que hicieron los surrealistas de la imagen literaria que escribió el Conde de Lautremont a finales del siglo XIX en Los cantos de Maldoror: “Es tan bello... como el encuentro fortuito de una máquina de coser y un paraguas sobre una mesa de disección”. A esta frase, los surrealistas la convirtieron en lema, era parte de su producción usar yuxtaposiciones provocadoras y absurdas para el sentido común, revestidas generalmente de connotaciones sexuales. Imbuido de este espíritu, aparecía en Anemic Cinema, en una película de Marcel Duchamp la siguiente frase: “¿Avez vous déjà  mis la moelle de l´épée dans le poêle de l´aimée?  (¿ha puesto ya el tuétano de la espada en la sartén de la amada?).

Los surrealistas, añadieron a la ironía sexual y la ambigüedad con respecto a las máquinas y las mujeres del  Dadaísmo, una dimensión psicoanalítica al uso de las metáforas sexuales. 

7-Representar lo imposible

Dentro del surrealismo, René Magritte, es quien logró, a mi juicio, con más talento representaciones de lo “imposible”. Su pintura  parece en principio de “ideas”, sólo que como ha descrito el propio Magritte: “la idea no es visible en el cuadro; una idea no puede verse con los ojos”. Magritte pinta cosas inexistentes en el ámbito de la percepción fenoménica, y en ese intento parece lograr el milagro de visualizar lo imposible, tomándonos por sorpresa, dando vuelta con humor el mundo conocido, haciéndonos dudar de cual es nuestra identidad y nuestra situación.

Magritte se ganaba la vida en el dibujo publicitario, su figuración parte de los canones usuales de ese ámbito y en esa línea acepta y emplea un lenguaje pictórico que tiene más de quinientos años, imágenes que presuponen que la verdad se ha de buscar en las apariencias y que por este mérito deben ser conservadas las apariencias mediante su representación. Sus obras tienen una técnica minuciosamente realista que describen asociaciones imposibles de la realidad. Quizás el antecedente de este modo de pensar haya que buscarlo en van Eyck.

El lenguaje  pictórico que utiliza es apropiado para expresar una experiencia espiritual, pero siempre en un escenario concreto, circunscripto,  con cierta materialidad estética.

8-“Hace un tiempo de Magritte”

“Hace un tiempo de Magritte”, la conocida frase de Max Enrnst apunta a la dimensión poética de lo obra de Magritte. Lo enunciado por Max Ernst, por huidizo que parezca, alcanza la exactitud máxima: Magritte es un “tiempo”, incluso una climatología, una propensión, alguno diría un estado de ánimo, un mundo o una atmósfera. Como vemos Max Ernst, al igual que otros, ha intentado aproximaciones al mundo de Magritte en términos poéticos. Por cierto, cada tela de Magritte actúa como lo haría un poema, pero en cambio no parece haber un poema que tenga el efecto de una obra de Magritte. La pintura de Magritte, es inefable, y en eso consiste uno de sus grandes méritos: no es posible expresar en palabras lo que dice la pura entidad plástica de sus obras, ni tampoco cabe imginar un poema que alcance la eficacia reveladora de sus telas que parecen dotadas de la fuerza de lo irrebatible. 

9-Esto no es una pipa

Rene Magritte Ceci n

Cuando Magritte pintó una pipa y debajo en la misma tela, escribió Ceci  n´est pas une pipe, hizo que los dos lenguajes se anularan mutuamente. Pese a las advertencias de Magritte, los críticos no han cesado en interpretar la obra simbólicamente. Sin embargo a despecho de ellos, Magritte decía que sus cuadros debían considerarse “signos materiales de la libertad de pensamiento”, para luego definir lo que él entendía por tal libertad: La vida, el Universo, el vacío, no tienen valor alguno para el pensamiento cuando este es verdaderamente libre. Lo único que tiene valor para el pensamiento es el Significado, que es el concepto moral de lo Imposible.

Curiosa e inteligente definición de significado.

10-El imperio de las luces

Rene Magritte Empire of Light II  

El imperio de las luces, es probablemente la obra más famosa de Magritte; pintó no menos de diez versiones de ella, la última quedó inacabada por su muerte; la de 1950 está expuesta en el MOMA de New York.

En otros lienzos de Magritte se advierte inmediatamente la imposibilidad de que lo representado ocurra en tanto transgrede las más elementales leyes físicas.  En cambio lo que produce impresión en el espectador en El imperio de las luces no es que se vulneren de modo tan ostensible tales leyes. De hecho, buena parte de los espectadores, aunque percibe algo inquietante en la tela, no llega a aprehender la radical incongruencia entre  la oscuridad que envuelve la casa y el farol en la parte inferior del cuadro - que no puede corresponder a otra cosa que a una escena nocturna -,  y la luminosa parte superior donde están figuradas  nubes livianas y algodonosas flotando en un cielo azul diáfano, un pleno y resplandeciente día.

En el cuadro, como vemos,  no aparece ninguna figura humana, ningún ser viviente, sin embargo, admitamos, no es una pintura estática o carente de movimiento, éste, el movimiento, es evocado por las nubes en la parte superior; sin embargo no es lo que atrae la mirada del espectador, quien queda   cautivado por la parte inferior, con casas con ventanas iluminadas desde dentro de los edificios sin nada que revele vida, totalmente inmóvil, fijo, incluso en alguna de las versiones fueron omitidos los faroles.

Magritte dice respecto de este cuadro: “lo representado en el cuadro El imperio de las luces son las cosas cuya idea he tenido, es decir, exactamente, un paisaje nocturno y un cielo tal como lo vemos en pleno día”. Las palabras de Magritte son reveladoras en su aparente sencillez y es imposible al leerlas, no recordar la vieja sentencia de Leonardo, que ya use más arriba, que decía que la pintura es una “cosa mentale

Advirtamos que la fascinación que produce El Imperio de las luces no depende de la simple coexistencia de día y noche, sino del objeto visible engendrado por ella. La obra impacta en la imaginación del espectador, el cual asistiendo a esta escena tal como le es presentada, si percibe lo  pintado Magritte,  no tiene más remedio que relegar sus ideas previas, no puede seguir pensando lo mismo. Uno de los mayores méritos de Magritte para conseguir esto, es que no recurre a artificios pictóricos que transgreden a veces la verosimilitud, al modo de algunas perspectivas o escorzos, o excesos anatómicoas habituales en la pintura manierista, o en juegos figurativos determinados por disposiciones irreales de objetos reales, como las que podemos ver  en el capriccio o la veduta fantástica dieciochesca.

11-la magia negra

En la magia negra (La magie noire), otra de sus grandes pinturas,  la mayoría de los espectadores experimenta una vaga desazón, pero no podrá precisar a que se debe sino se hace un análisis detenido de la tela. En el cuadro está figurada  una mujer desnuda y detrás de ella está dibujada una ventana. La ventana en lugar de sólo abrirse a un espacio  crea un efecto por la continuidad cromática entre el cielo y el cuerpo, lo que da una sensación de transparencia inquietante. La parte del cuerpo no enmarcada por la ventana toma otra coloración aunque no se respetan en estos cambios de coloración las continuidades entre la ventana, el cielo y el cuerpo. Ninguna descripción suplanta la eficacia plástica de Magritte; para darse cuenta del efecto, hay que verlo.

 

Rene Magritte La magie noire

12-La mirada ´tiene que pensar´ de un modo distinto al habitual

Magritte no aspira a “una representación objetiva de los objetos”, se apropia en cambio de “cierta ausencia de cualidades plásticas”, renuncia a pintar de acuerdo al cliché del espectador, quiere en cambio vulnerarlo; “así obtengo unos cuadros en los que la mirada ´tiene que pensar´ de un modo distinto al habitual...”.

Para los estandares de Magritte, un cuadro suyo es un fracaso cuando confirma la experiencia vivida hasta entonces por el espectador; sin embargo, si el cuadro en cuestión destruye temporalmente esa experiencia, ha logrado su objetivo. La paradoja del arte de Magritte y de sus ideas es que para destruir la experiencia conocida necesitaba utilizar un lenguaje familiar. Este último párrafo de Magritte, no se muy bien como destacarlo, y necesitaría alguna argucia para hacerlo, porque refleja, del modo más acabado como concibo la experiencia de la vida. Creo que nunca me encontre con un texto, como este de Magritte, que reflejara tan bien lo que pienso.