Psicoanálisis y Universidad
Este escrito no pretende denostar la enseñanza del psicoanálisis por la que tenemos un enorme aprecio sino establecer las diferencias heurísticas entre la formación de analistas y la enseñanza de la teoría psicoanalítica.
Rodolfo Moguillansky
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Psicoanálisis y
Universidad
Rodolfo Moguillansky
Resumen
Este
texto tiene como propósito discutir y reflexionar acerca de la diferenciación
que circula en nuestro medio entre el llamado “discurso universitario” y el
denominado “discurso psicoanalítico”, distinción con la que se pretende
diferenciar entre la “transmisión del psicoanálisis” -como debieran ser los
programas de formación de los psicoanalistas- y la “enseñanza del
psicoanálisis”.
Si
bien Freud había enseñado en el ámbito de la Universidad, en sus conferencias
en la Universidad de Clark en USA, la discusión acerca de Psicoanálisis y
Universidad tiene, en la mayoría de los ensayos tanto de Freud como de otros
autores, punto de partida en el texto de Freud de 1919 (Freud, s. 1919),el
escrito que lleva por título la pregunta:
¿Debe enseñarse
el Psicoanálisis en la Universidad?”
Este
texto, en el que Freud formula esta pregunta, fue escrito en ocasión de la
creación de la primera cátedra de Psicoanálisis y del nombramiento de Ferenczi como profesor de la misma en Budapest.
Para
comprender lo que Freud está discutiendo es importante tener en cuenta tanto el
contexto socio-político como el contexto del movimiento psicoanalítico en el
que él vivía cuando lo escribió . En segundo lugar hay que tomar en
consideración la relación de Freud con la medicina y con la psiquiatría de su
época. Para responder hoy a la pregunta lanzada por Freud es imprescindible
situarla en el contexto actual de la teoría psicoanalítica, en la Weltanshaung vigente en nuestro tiempo, en cómo se concibe
actualmente la ciencia y en particular la medicina, la psiquiatría, la salud
mental, así como la situación en este momento entre el Psicoanálisis y la
Universidad.
Psicoanálisis y
Universidad
Rodolfo Moguillansky
[i]
Este
texto tiene como propósito discutir la distinción que circula en nuestro medio
entre la “transmisión del psicoanálisis” o dicho en otras palabras como debiera
ser “la Formación de Psicoanalistas” y la “enseñanza del psicoanálisis”.
Esta
discusión es de gran importancia, está enraizada en la relación entre las
Instituciones Psicoanalíticas y la Universidad.
Este
escrito no pretende denostar la enseñanza del psicoanálisis por la que tenemos
un enorme aprecio sino establecer las diferencias heurísticas entre la formación
de analistas y la enseñanza de la teoría psicoanalítica.
Si
bien Freud había enseñado en el ámbito de la Universidad en sus conferencias en
la Universidad de Clark en USA , la discusión acerca de la enseñanza de
Psicoanálisis y Universidad tiene, en la mayoría de los ensayos, tanto de Freud
como de otros autores, punto de partida en el texto de Freud de 1919 (Freud, S.
1919),el escrito que lleva por título la pregunta:
¿Debe enseñarse el Psicoanálisis en la
Universidad?”
Este
texto, en el que Freud formula esta pregunta, fue escrito en ocasión de la
creación de la primera cátedra de Psicoanálisis y del nombramiento de Ferenczi como profesor de la misma en Budapest.
Para
comprender lo que Freud está discutiendo en este texto es importante tener en
cuenta tanto el contexto socio-político como el contexto del movimiento
psicoanalítico en el que él vivía cuando lo escribió. En segundo lugar hay que
tomar en consideración la relación de Freud con la medicina y con la
psiquiatría de su época.
Para
responder hoy a la pregunta lanzada por Freud es imprescindible situarla en el
contexto actual de la teoría psicoanalítica, en la Weltanshaung vigente en nuestro tiempo, en cómo se concibe actualmente la ciencia y en
particular la medicina, la psiquiatría, la salud mental, así como la situación
en este momento entre el Psicoanálisis y la Universidad.
Contexto
socio-político y contexto del movimiento psicoanalítico en el momento en el que
Freud escribió el texto de 1919 Contexto socio-político:
Entre
1914 y 1918 Europa y el mundo estuvieron convulsionados por “La gran Guerra”,
la primera guerra mundial.
En
el seno de la misma, febrero de 1917, estalló la Revolución Rusa la que obligó
a abdicar al zar Nicolás II, quedando el país posteriormente bajo el mando de Aleksandr Kérenski, líder de la fracción menchevique
[ii]
,
quien continuó en guerra contra Alemania. Sin embargo, en octubre estalló una
nueva Revolución liderada por la fracción bolchevique que depuso al gobierno de Kérenski.
Los bolcheviques tomaron el
control total y firmaron el armisticio con los Imperios Centrales en diciembre
y después se firmó la Paz de Brest-Litovsk(negociada por León Trotski) en marzo de 1918. Para obtener la paz
consintieron en hacer enormes sacrificios económicos y territoriales pero
mantuvieron a flote el nuevo régimen y cundió en Europa y en el mundo la expectativa
de llevar adelante procesos similares
Como
consecuencia de esta guerra colapsó el Imperio Austrohúngaro.
Tuvo
enormes consecuencias en Hungría tanto el resultado de la guerra con la
consiguiente desintegración del imperio del que formaba parte como la Revolución
Rusa de octubre de 1917, la que tuvo gran repercusión en Hungría. A raíz de la
misma, ante la grave crisis interna en el país, emergió la República Soviética
Húngara en la primavera de 1919,. Se inició el 21 de marzo de 1919 y terminó el 1 de agosto del mismo año.
El
empeño por convertir la Hungría feudal en una utopía marxista resultó infructuoso por una mezcla de falta
de tiempo, de personal experimentado en la Administración
,
de organización así como de ingenuidad gubernamental,
tanto política como económica en algunas de sus medidas. El Gobierno fracasó en
sus intentos de lograr el apoyo campesino, mantener la producción agrícola y
abastecer las ciudades, en parte por su propia ineptitud y en parte por la
situación que impedía soluciones rápidas (Eric J. Hobsbawm,
2000)
[iii]
..
Contexto del
Movimiento Psicoanalítico:
Dar
una organización, en los comienzos del movimiento psicoanalítico, al grupo que
rodeaba a Freud se convirtió en una prioridad.
Así
la International Psychoanalytical Association (I.P.A.) fue fundada el 30 de marzo de 1910 en
Nuremberg por Sigmund Freud, Sándor Ferenczi y otros colaboradores.1 Su primer
presidente fue Carl Gustav Jung.
Este
evento marcó el orígen de la institucionalización
del psicoanálisis .
Sandor Ferenczi se había incorporado en 1907 a
la Sociedad Psicoanalítica Vienesa y fue uno de los principales impulsores de
la creación de la IPA en el Congreso de Nuremberg.
Este
Congreso fundante de la IPA, concedió el título de primer Congreso a la reunión
realizada en Zalzburgo en 1908 en la que se había
discutido el historial de Freud “El hombre de las ratas”.
A
posteriori tuvieron lugar el tercer Congreso en1911 en Weimar y el cuarto en
1913 en Munich.
En esa época,
como producto de las disidencias de Jung y Adler, existía enorme
preocupación
en el grupo cercano a Freud por preservar la esencia del psicoanálisis,
fundándose para ello una sociedad secreta:, el círculo de los siete anillos
integrado por sigmund freud, sandor ferenczi, hans Otto Rank, Karl Abraham, Max Eitingon y Ernest Jones .
Este
círculo tenía como fin cuidar a Freud y al psicoanálisis que estaba transmitiendo.
Había mucho temor de perder ese “saber sobre lo inconsciente” que se estaba
gestando. Este “cuidado” signó buena parte de la “ política” del movimiento
mediante una actitud aislacionista de otros saberes que pudieran contaminarlo .
Este
grupo era el reflejo de . el despliegue geopolítico de la ola psicoanalítica
con Freud y Otto Rank en Viena, abarcaba Berlín (con
Max Eitingon, Hans Sach y
Karl Abraham), Budapest (Sandor Ferenczi) y Londres
(Ernest Jones). Cada uno, a su turno, presidiría la Internacional o bien
conduciría editoriales y publicaciones. Las filiales que se reproducían de Lima
a Nueva Delhi, de Nueva York a Tokio podrían tener su relativa independencia,
mas la línea política, la pureza doctrinaria y las respuestas a los
cuestionamientos eran centralizados desde las sombras medioioeuropeas (Gerhard Wittenberger, 1999)4
[iv]
Luego
del impasse que impuso la guerra se llevó a cabo el quinto Congreso bajo la presidencia
de Karl Abraham en la entonces próspera Sociedad Psicoanalítica de Budapest
liderada por Ferenczi.
Ese
Congreso fue muy exitoso, asistiendo al mismo múltiples estudiantes
universitarios que más tarde promovieron que Ferenczi enseñara en la Universidad en el contexto dado por la emergencia de la
República Soviética de Hungría.
En ese Congreso
de 1918 fue elegido presidente de la IPA Sandor Ferenczi.
Cuando se instaló la República Soviética de Hungría es importante consignar que Ferenczi vio con simpatía al nuevo gobierno y
colaboró con él ingresando a la Universidad como Profesor.
Ferenczi asumió como Profesor Titular de la Cátedra de
Psicoanálisis mientras en su país se vivían momentos muy difíciles tanto por la
oposición que se generó hacia la nueva República desde ciertos sectores de la
población como también por el ataque militar exterior. Debido a estas
circunstancias Ferenczi dejó el cargo de Presidente
de la IPA en manos de E. Jones. Este cambio en la presidencia de la IPA estaba
en consonancia con la aspiración de mantener al psicoanálisis y sus
instituciones al margen de otros procesos que pudieran hacerle perder lo que
consideraban la esencia y fundamentos del mismo. Jones , en ese sentido, daba
mejores garantías para la preservación que las que podía brindar Ferenczi, ya que este último, desde la mirada del establishment de la IPA , estaba involucrando
peligrosamente al psicoanálisis en el proceso político que se desarrollaba en
Hungría.
Esta
política de aislar al psicoanálisis para su preservación tuvo como consecuencia
que psicoanalistas como Karen Horney, Erich Fromm y
Harry Sullivan se alejaran de las instituciones psicoanalíticas de la IPA, en
tanto aspiraban insertar los fundamentos del psicoanálisis en la
determinaciones dadas por la cultura.
Esta
política aislacionista no es ajena a la polémica acerca de la relación o no
relación entre las Instituciones Psicoanalíticas y la Universidad .
El
texto de Freud estuvo justamente fuertemente condicionado por el nombramiento
de Ferenczi. No sólo le preocupaba la transmisión del
psicoanálisis sino también ver a Ferenczi implicado
en procesos políticos como los que se estaban dando en Hungría con los que el
Presidente de la IPA estaba colaborando activamente.
En
esos momentos fundacionales, comprensiblemente, había una extrema preocupación
por preservar el psicoanálisis, tratando de aislarlo del contacto con cualquier
movimiento ajeno a él.
Es importante
comprender que esta actitud tenía múltiples motivaciones.
Freud
trató de mantener el psicoanálisis separado de la política por razones
políticas de preservar su desarrollo en un contexto hostil. Fue motivo de la
pelea con Adler (socialista militante) o la relación con Jung (evitar ser
“ciencia judía”).
Pero
por razones teóricas (descentramiento de la sexualidad infantil) se opuso a las
determinaciones culturales, que fueron las que desarrolló la escuela
culturalista (Alberto Solimano, 2019)5
[v]
En
ese sentido el texto de Freud fue parte de una política más amplia tendiente a
que el psicoanálisis no se mezclara con cuestiones ajenas . Muestra de ello es
la actitud tomada en relación a los surrealistas, quienes difundieron el
psicoanálisis en Francia mucho antes que en 1926 se creara una institución
dependiente de la IPA, tal como fue la Sociedad Psicoanalítica de París (SPP).
Se daba una actitud reticente con aquellos que no formaban parte
orgánica del movimiento Roudinesco Elizabeth (1986)
La guerra de cien años.6
[vi]
André Breton y un grupo de
intelectuales entre los que estaban Paul Eluard, Luis
Aragón, luego de haber participado en el movimiento Dadaísta y después de haber
leído a Freud, impulsaron el movimiento surrealista.
André Breton publicó el
manifiesto surrealista en 1924, en el que se postulaba la escritura automática
como un modo de liberarse de todo racionalismo. Roudinesco (1986) en su Historia del Psicoanálisis en Francia narra como André Breton fue a visitar a
Freud en Viena y Freud no le prestó mayor atención. Describimos esta anécdota
como una muestra de cual era la actitud ante aquello que pudiera contaminar la
esencia del psicoanálisis.
¿Qué se suele
decir a partir del texto de Freud?
Buena
parte de los escritos sobre el tema afirman que Freud en el texto de marras de
entrada, sitúa la cuestión de la enseñanza del psicoanálisis en la Universidad,
según dos puntos de vista, opuestos el del psicoanálisis y el de la
universidad. Esta supuesta oposición se apoya al enfatizar una de las primeras
frases de este escrito: "Es indudable que la incorporación del
psicoanálisis a la enseñanza universitaria significaría una satisfacción moral
para todo psicoanalista, pero no es menos evidente que este puede prescindir de
la universidad sin menoscabo alguno para su formación y los institutos que
imparten la formación deben su existencia a la exclusión que el psicoanálisis
ha sido objeto por la universidad”.
Este
punto de partida no da cuenta que Freud estuviera centralmente polemizando en
ese texto con el “saber de la ciencia”, en particular “el saber de su época en
la medicina y la psiquiatría”, que eran los que no admitían el modo en el que
Freud postulaba la transmisión del psicoanálisis.
No se trataba para Freud para transmitir el psicoanálisis solamente de
dictar seminarios sobre la teoría propuesta sino la propia experiencia del
análisis del futuro analista y la supervisión de tratamientos con analistas de
mayor experiencia estaban en la base de sus fundamentos.
Desde el punto de vista de Freud, la transmisión del psicoanálisis sólo
era posible a través del trípode: estudiar los textos teóricos, el
psicoanálisis del futuro analista y supervisiones de su práctica con analistas
más experimentados.
Esta
postura fue institucionalizada por Eitingon7
[vii]
en el Instituto Psicoanalítico de Berlín. En 1923, Eitingon hizo
aportes importantes para el establecimiento de directrices de formación en el
instituto, el primero en el mundo en ofrecer una formación estructurada y
basada en tres pilares:
·
la formación teórica mediante seminarios
estructurados abordando los temas centrales de la teoría y
·
la práctica de la técnica psicoanalítica con
supervisión y presentación de los casos tratados por el candidato durante el
período de formación.
A
sugerencia de Simmel, en 1924 y bajo la presidencia de Eitingon se fundó un comité que elaboró propuestas de directrices internacionalmente
válidas para la formación psicoanalítica. Estas recomendaciones alcanzaron
validez general en el IX. Congreso Internacional de Bad Homburg vor der Höhe, en 1925. Eitingon fue elegido
presidente de la comisión internacional de enseñanza, cargo que ocupó hasta su
muerte.
Esta
modalidad de transmitir el psicoanálisis -formar analistas- y no meramente
enseñarlo es un shibolet para nuestra disciplina y
aunque se han incorporado en la IPA otros modelos como el uruguayo o el francés
ningún psicoanalista discutiría la importancia del trípode en la transmisión
del psicoanálisis.. Cuando decimos esto no sólo hablamos de los criterios de la
IPA, sino también de todas aquellas instituciones que forman analistas fuera de
las fronteras de la IPA, que incluyen como parte de la formación de analistas
el análisis del mismo mas allá que este se lleve adelante con otros criterios.
Esta
diferenciación entre la “transmisión del psicoanálisis” o cómo debieran
formarse los analistas que brindaban las Instituciones Psicoanalíticas y la
“enseñanza del psicoanálisis” en la Universidad o en otro ámbito tomó mayor
espesor con la distinción de Lacan en la diferenciación de los cuatro discursos
formulados en su Seminario 17 ( Lacan,J 1969 -70) .
El
10 de diciembre de 1969 Jacques Lacan inaugura su Seminario17 titulado “El
reverso del psicoanálisis”, y es en el transcurso de estas clases que se
formula el aparato de los cuatro discursos: el Universitario, el del Amo, el de
la histeria y el del analista.
Lacan en ese Seminario señala dos operaciones que prologan esa conceptualización: la Alienación (sujeto
del significante) y la Separación (sujeto del goce).
La
distinción de Lacan sobre estos cuatro discursos es muy lúcida pero, a mi
juicio, no debe confundirse cada discurso con el lugar dónde se enuncia. Puede
tener lugar el discurso universitario en una universidad o en otro espacio y el
discurso psicoanalítico puede también desarrollarse con independencia del sitio
en que se lleve adelante.
Más
allá de lo planteado por Freud en su artículo de 1919 ya citado, que ha quedado
incorporado a nuestras discusiones sobre la oposición entre e “discurso
universitario” y el denominado “discurso psiconalítico”
,Freud en su momento lo escribió no sólo para discutir con la universidad, sino
como ya lo anticipamos, por la importancia que tuvo para él la discusión con la
ciencia de su época, la medicina y la psquiatría que
le eran contemporáneas.
La ciencia, la
medicina y la psiquiatría con las que Freud convivía.
La
ciencia con la que Freud convivía, era el resultado del proceso de
secularización de la misma , en el que se produjo el difícil tránsito de
independizar la fe de la razón. En este proceso fue central el aporte de
Guillermo de Ockam al separarlas , contradiciendo la
postura de Tomás de Aquino y San Agustín .
Guillermo
de Ockham cuestiona el equilibrio postulado por Santo Tomás entre fe y razón.
Este proceso de disociar ambas realidades supone que la fe y la razón sean
reconocidas como fuentes de conocimiento independientes entre sí. Esto
significa que la fe nos mostrará las verdades referentes a lo sobrenatural (lo
sagrado) y la razón, a su vez, las verdades que conciernen al mundo de la
naturaleza (lo profano). Ockham refuta la posibilidad de establecer un juicio
coherente sobre Dios desde la sola razón como a afirmar que la revelación es
suficiente para comprender eso que trasciende a la experiencia sensible8
[viii]
.
Esta
distinción se profundizó con la progresiva eliminación de causas metafísicas en
el campo del saber y la enunciación de leyes como las de Newton y las de
Copérnico, dejando de lado la visión ptolemaica del mundo. En este punto, en
tanto situación ejemplar, nos interesa señalar el pasaje de la alquimia a la
química, pasaje en el que , mediante lo planteado por Lavoisier,
se accedía a un saber de la naturaleza independizado del observador. En esa
línea se descartaron teorías como las del flogisto en la Física o las teorías
vitalistas que regían en la Medicina a comienzos del siglo XIX. Un hito
importante fue el descubrimiento de Koch del bacilo como causa de la
tuberculosis, lo que implicó un golpe definitivo a las teorías vitalistas. En
el mismo sentido la Psiquiatría adquirió dignidad científica cuando se le
atribuyó a los padecimientos mentales un origen en la sífilis. Si los
conocimientos obtenidos a partir de la PGP, la demencia causada por la sífilis, podían
ser generalizados, se dejaban de lado las hipótesis demoníacas acerca de sus causas
.
Los padecimientos mentales eran enfermedades similares a las que la medicina
científica otorgaba lugar en su seno . El padecimiento mental tenía un origen ,
la espiroqueta, se podía describir un síndrome como la PGP y se contaba con un
tratamiento : los mercuriales.
En síntesis la
locura era una enfermedad tal como lo era la tuberculosis. Este modo de pensar
dio las bases de una psiquiatría basada en un paradigma biomédico. Fue a fines
del siglo XIX y a principios del XX cuando en el ámbito germano hablante se
consolidó el paradigma que predominó en psiquiatría durante el siglo pasado. El
modelo biomédico surgió de la neurología, siguiendo la idea formulada por el
neuropsiquiatra Wilhelm Griesinger (1817-1868). Su
famosa frase de que “las enfermedades de la mente son enfermedades del
cerebro”, funda el paradigma anátomo-funcional, que
sustenta el método lesional. El mayor éxito alcanzado
por este modelo fue probablemente el descubrimiento en el tejido cerebral
–durante la autopsia de pacientes que habían padecido de Parálisis
General Progresiva–, del treponema pallidum, agente infeccioso de la sífilis. Esta enfermedad,
una forma de neurosífilis, combina síntomas psiquiátricos y neurológicos.
A
fines del siglo XIX la prevalencia de la sífilis era tal, que Krafft-Ebing, destacado
psiquiatra y sexólogo alemán, acuñó la equivalencia de “civilización=sifilización”. Sin embargo, los clínicos discutían la etiopatogenia de la Parálisis General, no habiéndose
probado su relación con la sífilis debido a su gran pleomorfismo clínico. El 3 de marzo de 1905, en la Clínica La Charité de Berlín, el médico Erich Hoffmann
y
el zoólogo Fritz Schaudin, descubrieron el agente
patógeno en el cerebro de pacientes muertos por diferentes formas de lúes
cerebral, uniéndose así un abanico diagnóstico a un solo agente patogenético. El modelo biomédico evolucionó durante el
siglo XX a partir de la anatomía patológica, llegando recientemente a integrar
la Genética y Neurociencia Moleculares y la Neurociencia de sistemas, que alimentan
la Psiquiatría biológica y farmacológica actual. (Juan pablo Jimenez 2017)9
[ix]
En
el seno de este saber positivista, es entendible que ideas como las de Freud,
tuviesen dificultades de ser incluidas, tanto por la incorporación de
“causalidades” como la del inconsciente, ajenas al paradigma biomédico, como
también porque para su transmisión fuese necesario el análisis del futuro
analista y aunque Freud en sus textos técnicos intentara dar precisiones acerca
del analista como un observador no participante, “frío como un cirujano” o
“reflejando como un espejo”, esto no era replicable como lo exigía la
experimentación científica. Aún más complicaciones y complejizaciones surgían con la comprobación de que la ”regla de abstinencia” era más una
aspiración que algo impecablemente realizable como también que en el seno de la
situación analítica circulaban fenómenos interpersonales como la transferencia
y la contratransferencia.
Es
importante comprender que en estos deferentes puntos de vista están en juego
dos concepciones, una, concebir la ciencia como un saber en tercera persona,
con independencia del observador y el del psicoanálisis propugnando un saber en
primera persona en la que importa la experiencia subjetiva singular que se
produce en la situación analítica.
Los
psicoanalistas, con diferentes enfasis acentuamos
como condición necesaria el valor que tiene la propia experiencia del analista
con su mundo interno para explorar y analizar junto a su paciente el rol
formativo de las experiencias de vida temprana en la conducta y las estructuras
psíquicas posteriores. Así comprendemos que las capacidades mentales se
despliegan gradualmente en la vida,. Las diversas formas de
psicopatología se las entiende como constelaciones dinámicas de conflictos y
defensas en contra de ellos,.
Es
entendible que, con la incorporación de la determinación inconsciente y el
consiguiente papel del deseo, enfatizando el papel de la subjetividad en la
comprensión de lo humano, para el paradigma biomédico resultara difícil de digerir
una concepción de lo humano que concebía al hombre como un sujeto inevitablemente
dividido entre sus deseos y sus ideales en tanto estos últimos expresaban los
niveles de prohibición, que dan por resultado las nociones de bien y mal que
acotan el deseo humano. De este modo todo humano vive en un conflicto ético
soslayado que nunca termina de resolver (Moguillansky,
R. y Szpylka, J. 2010)10
[x]
Un
concepto clave del psicoanálisis plantea que las interacciones sociales en
cualquier contexto, pero especialmente en el encuadre terapéutico, son
filtradas a través de esquemas internalizados de relaciones pasadas,
específicamente, relaciones de cuidado temprano. De manera básicamente
inconsciente, sentimientos, deseos y expectativas referidas a objetos tempranos
son transferidos a nuevas relaciones.
Sea
como fuere, el concepto de transferencia actualiza y da vida a la idea central
psicoanalítica de que las relaciones pasadas significativas dan forma a las
relaciones presentes.
Por
último caracterizando las diferencias y coincidencias de estos dos enfoques, la ciencia en primera persona y la ciencia en
tercera persona, podemos decir : Proponer que la ciencia renuncie a un saber en
tercera persona es desconocer la naturaleza de la ciencia y pedirle al
psicoanálisis que no reivindique un saber en primera persona es solicitarle que
pierda su esencia. Sugerimos que es central no perder esta distinción y que en
aras de una supuesta integración desaparezca esta grieta lo que no implica las
ventajas de una interacción y diálogo, sólo posible en un ámbito
interdisciplinario como el que provee la Universidad.
Esta
discusión entre la ciencia en tercera persona y en primera persona se ha
desplazado hoy a una discusión entre las neurociencias y el psicoanálisis, en
nuestra mirada esta oposición es estéril lo que no implica perder las
diferencias de enfoques y la pertenencia de cada uno. Son sin duda impactantes
los nuevos conocimientos que han aportado las neurociencias.
Aunque
no es nuestra perspectiva dominante bogamos por un intercambio sin perder la
pertenencia de cada saber.
Para
algunos colegas piensan que las neurociencias dan un fuerte apoyo a a su trabajo clínico en tanto las líneas investigativas de
la neurociencias en los últimos años dan un fuerte respaldo experimental a las
inferencias teóricas del psicoanálisis en tanto a la importancia del desarrollo
temprano hechas por distintos autores como Winnicott, Bolwlby,Kohut, Mahler,Fonagy.
Y que merecen un diálogo fecundo, que podría ayudar a salir de cierto
aislamiento teórico (Juan Aguilar, 2019)11
[xi]
Esta
discusión está abierta y el que lo esté muestra lo atractivo que resulta un
clima interdisciplinario como el que ofrece la universidad
La
ciencia, la medicina, la psiquiatría y el imaginario social en los últimos cien
años
Una
descripción de lo enunciado en el título es inabarcable en los límites de este
escrito. Sí podemos decir que no es la misma de 1918.
Como
una muestra de ese cambio podemos afirmar que el ideal positivista de alcanzar
un conocimiento total del mundo hoy es insostenible. Son ya parte del modo de
pensar científico tanto el Principio de incertidumbre de Heisenberg en el que se sostiene que es imposible simultáneamente la ubicación y el
momento en que un fenómeno ocurre en la mecánica cuántica o el Teorema de Godel en el que se demuestra que no hay un sistema
axiológico que no sea inconsistente.
El
psicoanálisis después de la segunda guerra mundial impregnó en Occidente el
imaginario social, realizó uniones fructíferas con la medicina, la psiquiatría
y la salud mental .
El
psicoanálisis en la Universidad
Es
indiscutible lo que ha implicado para el psicoanálisis que se incorporara su
enseñanza en las carreras de grado en la Universidad y como a su vez esta
enseñanza ha repercutido en las instituciones psicoanalíticas teniendo entonces
que responder a un conocimiento que le exigía respuestas.
Un importante antecedente en nuestro país que posicionó al Psicoanálisis
dentro de la arena de la enseñanza universitaria fue la creación de la carrera
de Psicología en la UBA a fines de la década del 50 . Impulsada fuertemente por
conspicuos psicoanalistas tales como José Bleger y
David Liberman ,constituyó un hito central en la
extensión del psicoanálisis. Lo fue también la gestión de Horacio Etchegoyen como Profesor de Psiquiatría de la Facultad de
Medicina de la Universidad de Cuyo en los años 60. Estos hechos contribuyeron a
una mayor profundización de una psiquiatría dinámica que tuvo enorme
gravitación y fue origen de la creación en 1984 del Departamento de Salud
Mental en la Facultad de Medicina de la UBA. El Jurado encargado de seleccionar
los Profesores estuvo compuesto por Aníbal Duarte, Horacio Etchegoyen y Mauricio Goldenberg. Uno de los Directores de este
Departamento fue el ex Rector y organizador del IUSAM, Héctor Ferrari
La enseñanza
del psicoanálisis en las carreras de grado
Es
sobre todo en las Facultades de Psicología que la cuestión de la enseñanza del
psicoanálisis se plantea con cierta agudeza. En efecto, los Departamentos
Universitarios de Psicología clínica y de Psicopatología se han mostrado
receptoras del psicoanálisis. La enseñanza de la teoría psicoanalítica puede
aportar a otras ciencias la hipótesis del inconsciente, sobre todo a la psicología no
experimental. La conjunción de la psicología clínica y el psicoanálisis ha
enriquecido el ECRO, parafraseando a Pichon Riviere, del psicólogo. El psicoanálisis le ha prestado un
servicio a la psicología en dos planos: por un lado le aporta una estructura
teórica, y por otro le presta el modelo de una práctica. En contrapartida, la
psicología ha servido de vehículo a la propagación del psicoanálisis en nuestro
país y en el resto del mundo. Este encuentro se ve reforzado por la autoridad
misma emanada de los textos de Freud.
Es
necesario destacar que la enseñanza impartida desde una cátedra psicoanalítica
tiene como principal objetivo poner al alumno en contacto con ciertas
problemáticas, ciertos métodos y abordajes teóricos, familiarizarlo con
conceptos, modelos y procedimientos específicos del psicoanálisis.
Ahora bien, la
Universidad, desde la perspectiva habitual de las Facultades de
Psicología,
no puede formar psicoanalistas, en tanto no consideran como parte
imprescindible de la formación que esta surge del necesario análisis personal y
la consiguiente experiencia individual del inconsciente .
En otro orden de cosas, nos parece importante destacar que la enseñanza
en la universidad es esencialmente investigadora. En efecto, como defensora de
la investigación, la reflexión y la referencia a los textos, la universidad es
el campo apropiado para abordar los temas de la teoría psicoanalítica, y en
este sentido, la lectura de los textos de Freud es la vía directa y el medio
más apropiado para la enseñanza universitaria de los temas y problemas propios
del psicoanálisis.
El
interés más importante de la universidad es el hecho de estar en contacto con
otras disciplinas. Se puede afirmar que la universidad es un centro de estudios
del ser viviente, de coordinación con las ciencias de la vida, de la salud y
del hombre en sociedad.
Las
relaciones entre las Sociedades Psicoanalíticas de IPA y las Universidades
Si
bien hay una larga experiencias en asociar Sociedades de IPA y Universidades
,estas relaciones han sido, en oportunidades, conflictivas y han estado
mezcladas con otras cuestiones y creemos que para su mejor comprensión vale la
pena discriminarlas.
Dentro
del movimiento psicoanalítico han estado en discusión a la par de la relación
con la Universidad, la cuestión acerca de quién puede ser psicoanalista o para
decirlo en otras palabras si los candidatos a formarse como analistas debieran
ser sólo médicos o también formarse como analistas personas provenientes de
otros campos.
Otra
cuestión es la relación del psicoanálisis con la psiquiatría y/o con la salud
mental
Estas
tres cuestiones en muchas oportunidades se han planteado en un mismo paquete y
nosotros pensamos que debieran discutirse por separado.
Quienes
tomaron el partido de una íntima relación del psicoanálisis con la Universidad
fueron los norteamericanos.
El
nacimiento de la American Psychoanalytical Association en 1911, estuvo muy marcado por las
conferencias de Freud en la Universidad de Clark en Worchester.
La Asociación Psicoanalítica Estadounidense tuvo un gran desarrollo con un
proyecto claramente definido : incorporar el psicoanálisis al saber médico, en
especial a la psiquiatría.
Incluso
en 1933 se incorporó en la Asociación Psiquiátrica Americana una sección de
Psicoanálisis.
El
movimiento prosperó y tuvo éxito en la difusión de puntos de vista
psicoanalíticos, especialmente en las escuelas de Medicina. El movimiento en
los Estados Unidos difería del de Europa. En Estados Unidos implicaba que el
psicoanálisis, aunque psicológico en su naturaleza y práctica, debía considerarse
perteneciente a la Medicina. Una decisión en los años veinte del siglo XX
determinó que el entrenamiento psicoanalítico estuviera abierto sólo para los
médicos. Después de la Segunda Guerra Mundial, esta naturaleza médica exclusiva
se hizo cada vez más difícil de sostener. Sin embargo, no fue hasta 1964 que la
American Psychoanalytic Association decidió abrir su membresía a ciertos no médicos cuidadosamente seleccionados.
La insistencia del movimiento psicoanalítico en los Estados Unidos en una
identidad médica contribuyó a su gran influencia en la psiquiatría.
Esta
insistencia en un perfil médico llevó a que las Sociedades de Psicólogos, en
tanto se sentían discriminadas, hicieran un largo juicio a la American y a la
IPA, que terminó en un acuerdo gracias al cual se abrieron nuevas sociedades
psicoanalíticas en las que se admitían psicólogos pero estas aunque pertenecen
a la IPA no forman parte de APsA, sino que conforman
otra entidad llamada CEI.
Como
ya dijimos, quienes han sido pioneros en estas experiencias han sido los
norteamericanos. La primera asociación entre una institución psicoanalítica y
una universidad fue la que llevó adelante la Columbia University Center of Psychoanalytic Training and Research, de Nueva York, al alojar por primera vez en 1942
un Instituto de Formación de Psicoanálisis de la IPA en el mundo.
No
siempre estas asociaciones o proximidades entre Sociedades de IPA y
Universidades tuvieron un destino feliz. La escisión de la SPP estuvo en buena
medida signada por diferencias en esta cuestión.
Se
planteaban dos proyectos dentro de la SPP, el de Lagache que abogó por la formación de psicoanalistas en la Universidad y el de Nacht, quién defendió que la formación de analistas se
hiciera con independencia de la Universidad y bajo el paraguas de las
Asociaciones Psicoanalíticas. En ese contexto se estaba discutiendo si el
psicoanálisis debía ser practicado sólo por médicos como opinaba Lagache - para acercar el psicoanálisis a la medicina
universitaria - o también por no médicos como proponía Nacht.
Es evidente que a la discusión acerca de la relación entre la institución
psicoanalítica y la universidad subyacía otra cuestión : si el psicoanálisis
estaba reservado sólo a los médicos o podían formarse como psicoanalistas
personas de otras disciplinas. No distinguir estas dos cuestiones ha sido la
fuente de muchos malentendidos y ha dificultado discutir sustantivamente la
relación entre la transmisión del psicoanálisis y la universidad .
En
esta discusión acerca de la relación entre la institución psicoanalítica y la
universidad se estaba discutiendo algo más que la cercanía o el no contacto
entre ambas instancias. Es importante darse cuenta que en esa polémica estaban
en juego dos modos de pensar el psicoanálisis.
Esta
diferencia no pudo ser saldada en el seno de la SPP y se precipitó la escisión.
Lacan en ese momento tomó el partido de Lagache y lo
acompañó en su salida de la SPP.
Nos
parece importante recordar este evento porque muestra que en estas discusiones
acerca de la relación entre la institución psicoanalítica y la universidad se
suelen estar discutiendo cuestiones que Lakatos y Feyerabend denominan inconmensurables ya que creyendo estar opinando sobre lo mismo se
está polemizando, sin darse cuenta, acerca de dos cuestiones diferentes.
Psicoanálisis,
un vértice que debiera ser necesario en el amplio campo de la Salud Mental
No
se trata según Gaii (Vicente Galli,
2019)
[xii]
de insertar el psicoanálisis en la Salud Mental, sino que el psicoanálisis sea
uno de los vértices desde los que se piensa este campo
En
la relación entre el Psicoanálisis y la Salud Mental, señalaremos algunos
jalones que, a modo de ilustración, pueden ser citados en el proceso de la
incorporación como un vértice necesario del Psicoanálisis a la Salud Mental. Un
evento pionero fue la creación de la Clínica de Berlín en 1920 por Ernst Simmel
y Max Eitingon para el tratamiento psicoanalítico
gratuito de enfermedades nerviosas como también la fuerte presencia que
empezaron a tener algunos psicoanalistas en las instituciones públicas y
universitarias que se ocupaban de estos problemas (cabe destacar por ejemplo
que en las décadas del 50 y del 60 eran psicoanalistas el Director del
Instituto Nacional de Salud Mental Norteamericano, Lyman Wynne,
el Profesor de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de Yale, Theodore Lidz, el Director del Departamento de Psiquiatría de la
Universidad de Columbia en New York, Nathan Ackerman).
En
nuestro país el psicoanálisis también, pasada la segunda guerra mundial,
comenzó a tener una significativa presencia.
En
este proceso de ampliación de las fronteras del Psicoanálisis se dieron pasos
similares a los anteriormente relatados con la tarea pionera de Enrique Pichon Rivière y García Badaracco en el Hospicio de las Mercedes y luego, en 1956
con la creación llevada a cabo por Mauricio Goldenberg – Profesor Adjunto de la Cátedra de Psiquiatría de la Facultad de
Medicina de la UBA en aquella época, Maestro de la UBA desde 1997 - del primer
Servicio de Psicopatología en un Hospital General, el Hospital de Lanús, dando un paso decisivo en la “desmanicomialización”
de la enfermedad mental.
Todo
este movimiento se profundizó durante la gestión de Goldenberg en la Municipalidad de la Ciudad de Bs. As quien en 1972 expandió la
experiencia de Lanús a los hospitales generales del
área metropolitana, siendo importante que este modelo fuera tomado como ejemplo
por la Organización Mundial de la Salud en la Conferencia de Alma Ata en 1978.
Con
el regreso de la democracia la tarea de Goldenberg fue continuada con la inserción del psicoanálisis en las instituciones públicas
en el particular ámbito de la Salud Mental, un prestigioso psicoanalista como
Vicente Galli se hizo cargo entre 1983 y 1989 de la
Dirección Nacional de Salud Mental, extendiendo la experiencia del area metropolitana a todo el país.
De
esta manera, el Psicoanálisis se incorporó como un vértice a ser contemplado en
el campo de la Salud Mental, lo que implicó además reconsiderar diversas
cuestiones en toda la medicina, desde el concepto mismo de enfermedad hasta la
puericultura, la relación médico-paciente, la interconsulta,
la patología psicosomática, entre otras. La comprensión del desarrollo
psíquico, su dinámica y sus manifestaciones, cambiaron criterios pedagógicos,repensándose tanto preceptos para evaluar
trastornos de aprendizaje como las técnicas para abordarlos.
La
cultura del siglo XX, está impregnada por estas extensiones del psicoanálisis.
Son hitos ineludibles para comprender nuestro siglo y sus patologías, los
conocimientos aportados por la psiquiatría dinámica y el psicoanálisis.
Así
es que la incorporación de la mirada del psicoanálisis en la salud mental, la
sociedad y la cultura catalizó desarrollos que demandaban una permanente
actualización para el ejercicio de las prácticas profesionales y un continuo
desarrollo en investigaciones que permitiesen categorizar no sólo los procesos
que se daban en la mente de un individuo, sino además lo que ocurre en las
familias, los grupos, las instituciones así como conocer sus interacciones con
el medio social. También se hizo necesario abocarse al estudio de lo que sucede
como consecuencia del cambio y de las catástrofes sociales. Se comprendió que
el problema de la salud mental es de tal complejidad que sólo puede ser
abarcado desde la cooperación entre diversas disciplinas.
El
reconocimiento de la Academia de la formación psicoanalítica
Si
bien como señalamos al comienzo de este escrito se “enseñó” psicoanálisis en la
Universidad desde las conferencias de Freud en la Universidad de Clark y el
nombramiento de Ferenczi como Profesor de la cátedra
de Psicoanálisis en el seno de la República Soviética de Hungría , la enseñanza
en la Universidad tuvo mucho más desarrollo con la creación de Facultades de
Psicología en las que el Psicoanálisis tenía un lugar destacado y su
incorporación como una dimensión necesaria en las facultades de Medicina, la
creación de Masters y Doctorados en Psicoanálisis Teórico , el registro de
antecedentes mundiales de acreditación universitaria de instituciones
psicoanalíticas asociadas a la IPA, entre las que se cuentan el Denver Institute for Psychoanalysis,
el Southern California Psychoanalytic Institute, el Psychoanalytic Education Program de la University of North Carolina-Duke, University of Colorado, Medical School,
Emory University, el Columbia University Center for Psychoanalytic Training & Research,
Essex University, el University College de Londres y otros.
En nuestro país el acuerdo entre APdeBA y la
Facultad de Medicina de la UBA , los Masters y Doctorados de la APA en la
Universidad del Salvador , la permanente preocupación y relación de la SAP con
la Universidad, los cursos de posgrado dictados por la Asociación
Psicoanalítica de Córdoba en la Facultad de Psicología de la Universidad
Nacional de Córdoba , los de la Asociación Psicoanalítica de Rosario con la
Universidad de Rosario y la Asociación de Mendoza con la Universidad de Mendoza
.
Hasta
la creación del Instituto Universitario de Salud Mental (IUSAM) no había un
reconocimiento en el ámbito académico que para la transmisión del Psicoanálisis
era necesario, además de un exhaustivo estudio de las teorías psicoanalíticas,
la experiencia del propio análisis y el llevar adelante procesos analíticos
debidamente supervisados.
El
IUSAM obtuvo la acreditación de la Comisión Nacional de Educación Universitaria
(CONEAU) en 2006 y este reconocimiento implicó también la acreditación de la
Especialización en Psicoanálisis –Especialización en la que se forman psicoanalistas– en la misma se da una formación a
través del trípode de acuerdo a como éste está incluído en los Institutos de Formación de la IPA , condición necesaria para acceder a
ser Especialista en Psicoanálisis . Cabe aclarar que a contrario sensu de lo que habitualmente suele circular en torno al
“discurso universitario”, la CONEAU no interviene ni interfiere en los
criterios de formación de la Especialización.
Queremos
insistir que esto implica un cambio de paradigma que debe ser aprovechado por
la comunidad psicoanalítica. Tenemos que hacernos cargo del mismo y reconocer
la importancia que la Academia otorgue un lugar a la formación psicoanalítica
de acuerdo con nuestros criterios, lo que implica repensar lo planteado por
Freud en 1919 cuando afirmaba que la Universidad excluía la transmisión del
Psicoanálisis y sólo era apta para una enseñanza teórica.
Es además
importante no desvincular la transmisión del psicoanálisis, con los criterios
que le son propios, de la inserción del Psicoanálisis en la Salud Mental. En el
IUSAM , que esta formación tenga sede en una Institución Universitaria de Salud
Mental, en la que al mismo tiempo que se forman analistas con los requisitos de
la IPA, se cursan otras Maestrías , Especializaciones y Diplomaturas con
acreditación y reconocimiento de la CONEAU , todas ellas con una fuerte
referencia en el psicoanálisis , junto a un intenso programa de Extensión e
Investigación ,crea un clima en que a la vez que se transmite el psicoanálisis
se está en contacto con la clínica y la problemática de la Salud Mental .
De
este modo se le ha dado status académico a la formación de psicoanalistas y a
la vez reconocimiento que nuestra disciplina es una perspectiva a tener en
cuenta en el campo de la Salud Mental-
Este
clima interdisciplinario propio de la Universidad interpela al psicoanálisis y
nos obliga a entrar en diálogo con otras miradas.
Reflexiones
finales
En
estos últimos años se han dado diversas y complejas circunstancias que abarcan
cambios en la mentalidad, pasando desde la weltanshaung de la modernidad a una mentalidad posmoderna, cambios políticos, económicos,
cambios en la medicina y en la psiquiatría ,cambios a los que los
psicoanalistas y las instituciones psicoanalíticas no podemos asistir
pasivamente ,haciéndonos también cargo del papel que hemos tenido en la
declinación del interés por nuestra práctica.
A
lo largo de este texto señalamos , desde nuestro
punto de vista, cómo comprendemos la oposición entre el llamado discurso
psicoanalítico y el discurso universitario.
Estamos
persuadidos que esta oposición nos ha llevado en ocasiones a un aislamiento ,
no ejerciendo nuestro derecho al reconocimiento en el campo académico de
nuestra modalidad de transmisión y a una relativa falta de presencia en el
terreno de la Salud Mental.
Sugerimos que
es importante disputar este reconocimiento en el ámbito académico y a la par
involucrarnos en el territorio de la Salud Mental.
Si
bien coincidimos con que el psicoanálisis tiene que ver con los significados de
los hechos mentales inconscientes y su estudio a partir de un método
terapéutico y de investigación especialmente adecuado a ese fin, pensamos que
el método y los significados están inmersos en los contextos personales,
familiares, sociales, históricos, políticos y culturales . Por eso, la
presencia de diferentes disciplinas y múltiples vértices de observación dados
por la teorización y las metodologías de otros campos del saber , como lo que
ocurre en un ámbito universitario , pueden enriquecer nuestra teoría y práctica
contribuyendo a que lo mismo les suceda a las otras disciplinas.
Bibliografía
Freud, S. (1919
(1918)), “¿Debe enseñarse el psicoanálisis en la universidad?”, p. 171 en Obras Completas, Amorrortu, Vol. XVII, Buenos Aires, 1992. [ii] Idem, p. 169.
Juan pablo Jimenez (2017) La terapia psicoanalítica en
psiquiatría. Publicado en Aperturas Psicoanalíticas nº55 el 10/07/2017
Lacan, j. (
1969-70) Seminario 17, El reverso del Psicoanálisis. Paidos.
Buenos Aires 1999
Sidney
L. Pomer, 'Max Eitingon (1881-1943): The Organization of Psychoanalytic Training', in Franz Alexander, Samuel Eisenstein & Martin Grotjahn, Psychoanalytic Pioneers, Trans. Publishers, 1995, pp.51-62
Roudinesco, E. (1986) La batalla de cien años, Historia del psicanákisis en Francia. Eitorial Fndamentos, Madrid 2006
Gerhard Wittenberger, (1999) Las
circulares del comité secreto (VOL. I): 1913-1920 SINTESIS, 2002





